Buen día. Ya es viernes. No sabemos muy bien cómo llegamos hasta aquí, pero llegamos, y eso ya es bastante. Que el día se porte bien contigo.

Hoy es viernes 2 de octubre de 2026. Es el Día Internacional de la No Violencia, que se celebra porque Gandhi nació un día como hoy, y también el Día Mundial de la Sonrisa. Dos maneras de no levantar la voz, juntas en la misma fecha. ¿A quién le vas a sacar una sonrisa hoy?

Una frase de Junot Díaz, de su novela La maravillosa vida breve de Óscar Wao:

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«¿Qué hay más de ciencia ficción que Santo Domingo? ¿Qué más fantasía que las Antillas?»

Junot Díaz

La primera llamada telefónica se hizo a las cinco de la tarde.

El 7 de enero de 1886, el rector del Colegio San Luis Gonzaga llamó a Preston C. Nason, el señor de la Domingo Electric Company que acababa de instalar la central. Eran los dos primeros teléfonos del país: a quien podías llamar era al que te lo había vendido. Tres meses después ya había 63 abonados —el Palacio Nacional, la Aduana, los consulados, boticas e imprentas— y el aparato seguía costando cinco pesos, con tres de mensualidad. Una cosa más: el teléfono llegó a Santo Domingo diez años antes que la luz eléctrica, o sea que aquí se habló por teléfono antes de poder encender un bombillo.

En el fondo de la bahía de La Isabela hay cuarenta barcos de la época de Colón.

La UNESCO y España llevan meses buscando en la bahía de La Isabela, en Puerto Plata, los barcos que se hundieron con las primeras expediciones españolas. Hicieron prospecciones geofísicas y sacaron muestras de sedimento, y en agosto dijeron que los resultados son «alentadores»: hay señales de vestigios sumergidos de finales del siglo XV ahí abajo, y se calcula que por el fondo andan unos cuarenta barcos de esa época. En 2027 una comisión mixta entre España y la UNESCO decide si pone el dinero para excavar. El fondo del mar conserva todo muy bien, lo que no tiene es prisa.

Unos estudiantes de UNIBE le quieren ganar la carrera al sargazo.

El sargazo se ve venir desde el espacio, pero distinguir una mancha de alga de otra cosa no es tan fácil. En UNIBE armaron Sargo Tech, una plataforma que cruza imágenes de satélite con un algoritmo propio y con datos desde 2011, para saber dónde va a entrar antes de que toque la arena. La idea es de sentido común: sacarlo del mar cuesta mucho menos que sacarlo de la playa cuando ya se pegó a la arena. Lo presentaron este jueves la ingeniera Melina Santos Vanderlinde y el estudiante Emanuel Santos Díaz.

🤑 El Joseo.

• De enero a julio de este año entraron al país 7.316 millones de dólares en remesas, un 6,4% más que en el mismo período de 2025. Ese dinero se mueve por el canal más dominicano que hay: el colmado. Hay más de 65.000 en el país, y por ellos se distribuye cerca del 70% de los alimentos procesados.

👩🏻‍🏫 Explicación del día.

Cuando una IA dice algo falso con toda seguridad, a eso se le llama alucinación. La razón es incómoda: no busca la verdad, calcula qué palabra viene después, como el autocompletar del teléfono pero con bibliotecas enteras adentro. Si lo más probable es un dato inventado pero bien armado, lo suelta igual, sin titubear. Por eso los que trabajan con esto repiten la regla: la IA sirve para pensar y escribir, pero para un dato exacto hay que pedirle la fuente y verificarla. Ella no va a dudar por ti.

😲 Oh, wao:

• Aparecieron las primeras huellas de un T. rex adulto: cuatro pisadas seguidas en Dakota del Norte, de 91 centímetros cada una y con zancada de cuatro metros. Es el primer rastro confirmado de un adulto de la especie caminando.

• El hormigón de la presa Hoover son 3,25 millones de yardas cúbicas: alcanzaría para pavimentar una carretera de 16 pies de ancho entre San Francisco y Nueva York. Dos años justos de coladas, de junio de 1933 a mayo de 1935.

• El 911 recibió 4,8 millones de llamadas de enero a noviembre de 2024 y solo el 36,7% eran emergencias de verdad: el resto fueron silenciosas, colgadas o de broma.

Una imagen interesante:

Foto: Ministerio de Turismo de la República Dominicana, en su cuenta de Facebook.

Los autobuses eléctricos de la Ciudad Colonial ya tienen apodo en la calle: les dicen Omsita, porque son OMSA pero chiquitos. Son cinco, hacen una ruta de 12.4 kilómetros con 31 paradas, caben 22 pasajeros por unidad y el pasaje cuesta 35 pesos. La flota se pagó con 71 millones de pesos de la Unión Europea y 98 millones del BID, y el 90% de quienes los conducen son mujeres.

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